1. Desde las civilizaciones del Egeo hasta el Imperio Romano
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| Colonización fenicia |
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| Imperio Persa |
Debido a su posición entre África, Asia y Europa, a la facilidad de las comunicaciones y de los intercambios, el Mediterráneo es el mar que ha experimentado los mas numerosos y decisivos eventos históricos; entorno a este mar florecieron enteras civilizaciones. Después de las civilizaciones surgidas en el 5º y 4º milenio a. C. en las orillas del Nilo, Tigris y Eufrate, adquirí una posición de releve en el Egeo, con centro a Creta, el pueblo minoico (3º milenio – mitad del 2º milenio a. C.), que creó en el Mediterráneo Oriental una potencia mercantil entre Asia, África y Europa. La repentina caída de la civilización cretense (entorno al 1400 a. C.) ha coincidido con el surgir de la civilización Hitita (Asia Menor y Siria) e de la Micénica, en la región entorno a la Argólide. Es en este periodo (siglos 15 - 12 a. C.) que se produce la primera onda colonizadora de las estirpes habitantes la Grecia hacia el Mediterráneo Oriental. Tramontadas estas dos civilizaciones (entorno al siglo 12), debido a las agitaciones causadas por las migraciones de los pueblos del mar, empezó un periodo tumultuoso contrasignado, por un lado, por la rápida ascensión de los Fenicios que desde Tiro y Sidón expandieron sus colonias hasta el Mediterráneo Occidental (Cartagena, España, Cerdeña, Sicilia, etc.), y por otro lado, por una expansión de la nacionalidad helénica que diseminó de colonias (siglos 8 – 6 a. C.) el Mediterráneo Occidental (Sicilia, Magna Grecia, Cirenaica y, en menor medida, Galia meridional y España). La afirmación de la potencia Persa, cuyo dominio se extendió muy rápido desde el Reino de Lidia hasta el Egipto, dio paso a una larga lucha para el predominio del Mediterráneo Oriental, que terminó al final del siglo 4 con la campaña de Asia conducida por Alejando Magno. Reunidas bajo de el mediante una fuerte monarquía las poblaciones helénicas, abatido el Imperio de los Aquémenidas, Alejandro creó una compagine que desde los Balcanes y Egipto incluí todas las tierras gravitantes en la cuenca oriental del Mediterráneo. Poblaciones distintas por cultura y civilización subieron la influencia de la civilización griega.
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| El imperio romano |
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Sobre las monarquías helenísticas surgidas después de la muerte de Alejandro (323 a. C.) por la disolución de su imperio, se afirmó la potencia romana, después de haber conquistado, a expensas de Cartagena, el predominio sobre el Mediterráneo Occidental (265 – 146 a. C.). El Mediterráneo, desde España hasta la Galia, Grecia, Asia Menor y África Septentrional se convirtió en un lago romano, bajo una única autoridad política. Por aproximadamente 4 siglos la vida y la historia del Mediterráneo coincidieron con los acontecimientos que se desarrollaban en Roma, también por lo que respecta la difusión del cristianismo.
2. Desde la Edad Media hasta el Congreso de Viena
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| El imperio bizantino |
La caída del Imperio Romano y las invasiones bárbaras signaron la definitiva disgregación de la unidad del Mediterráneo, todavía auspiciada por los Árabes, principal potencia en el mediterráneo a lo largo de los siglos 7 – 11. No obstante, bloqueado al Este por Bisancio y al Oeste por Carlos Martillo, el Islam, controlando las grandes islas desde Chipre hasta las Baleares, quedó dueño de Siria, África Septentrional y España y creó, en la zona meridional del Mediterráneo, fervientes centros de cultura, con los cuales, solo con mucha dificultad, podía regirse el parragón con Costantinopolis. Solo en los siglos 12 – 13 el mundo cristiano del Mediterráneo, siguiendo las huellas de las Repúblicas Marineras Italianas y de las cruzadas, pudo establecer intercambios culturales y económicos con el Mediterráneo musulmán y bizantino.
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| El imperio otomano |
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Favorecida por su posición central, Italia dio vida a los esplendores del Renacimiento, expresión de nuevos desarrollos de civilización que desde el Mediterráneo se extendieron en Europa. Mientras tantos, en el Mediterráneo Occidental se reforzaban las monarquías nacionales de España y Francia y en el Mediterráneo Oriental, desde el Asia Menor hasta los Balcanes, los Turcos Otomanos desde el 1453 se presentaban como los herederos de Bisancio. En los siglos 15 – 16 el predominio sobre el Mediterráneo estaba dividido entre los turcos al Este y los españoles al Oeste. Los descubrimientos geográficos, las vías abiertas por Colombo hacia las Américas y por los portugueses hacia el Asia, desplazaron el centro de las actividades económicas europeas más allá del Estrecho de Gibraltar, dando origen a la decadencia de los tráficos comerciales en el Mediterráneo.
En el siglo 18 Inglaterra se convirtió en la mas fuerte potencia marinera y colonial del mundo, y con la ocupación de Gibraltar y Menorca (paz de Utrecht, 1713) se estableció en el Mediterráneo Occidental. En el mediterráneo Oriental, la crisis del Imperio Otomano empujó la Rusia, desde el 1711, a contender a los turcos la herencia bizantina, haciendo cuenta también de la solidariedad de los Eslavos Ortodoxos de los Balcanes. Por otra parte, Austria orientó sus líneas de expansión hacia el Danubio y el Adriático. De esta forma, emergieron lo motivos fundamentales que dieron origen a la Cuestión de Oriente destinada a influir sobre los equilibrios políticos del Mediterráneo.
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| Influencia del impero napoleonico |
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Entre los siglos 18 y 19, la acción de Napoleón devastó también la situación mediterránea; contra una Francia que había extendido su dominio sobre las penínsulas (España, Italia y costas orientales del Adriático), Inglaterra añadí su dominio sobre Malta, Cerdeña y Sicilia, mientras Rusia puntaba cada vez mas sobre Costantinopolis y los Estrechos.
3. Los siglos 19 y 20
Caídas, con los Tratados de Viena (1815), las posiciones mediterráneas de la Francia, hasta la primera guerra mundial la Gran Bretaña ejerció un neto predominio, con la posesión de Gibraltar y Malta, el protectorado sobre las Islas Iónicas y con una decidida acción vuelta a impedir, por un lado, con el suporte de Austria, la expansión rusa en los Balcanes y hacia el Mediterráneo Oriental, y por otro lado, la influencia francesa sobre la península italiana. Mientras tantos, las ideas nacionalistas habían llegado también a las regiones del Mediterráneo, llegando a la formación de nuevos estados independientes o semindependientes. La independencia de la Grecia (1829), la formación del Reino de Italia (1861), primero la fuerte autonomía y luego la independencia de Serbia, Montenegro y Rumania (1878), la independencia de la Bulgaria (1908), el inicio de la separación del Egipto del Imperio Otomano (1841).
La abertura del Canal de Suez (1869) devolvió al Mediterráneo una grande importancia. La Gran Bretaña quise garantizar la seguridad de las comunicaciones hacia su imperio a través del canal, asegurándose el dominio estratégico del Mediterráneo. Después de Gibraltar y Malta, en el año 1878 ocupó Chipre y en 1882 el Egipto, empujando en el 1881 la Francia en Túnez, con perjuicio de Italia, para impedir que las dos orillas del Canal de Sicilia fueran en las manos de una sola potencia. Las otras potencias mediterráneas intentaron equilibrar de nuevo la situación; la Francia (desde el 1830 en Argelia), después del protectorado sobre Túnez (1881), extendió su influencia sobre Marrueco (1911), dividido con España, dejando en Tánger un régimen internacional. En el 1912 Italia se estableció en Libia y en las Islas del Egeo. Por otro lado, Alemania había ya extendido su propia influencia sobre Costantinopolis y Asia Anterior, y solicitaba el “Drang nach Osten” austriaco, subrayado por la anexión de Bosnia Herzegovina (1908).
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| Situación antes primera guerra mundial |
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El final de la primera guerra mundial abrí una nueva fase; cesado su dominio en los Balcanes, donde nacía el nuevo Estado Yugoslavo, la Turquía conservó en Europa la posesión de la Tracia Oriental y continuó a controlar los Estrechos. El reforzamiento de las posiciones británicas y francesas en el Mediterráneo Oriental fue aprobado por los mandados de la Sociedad de la Naciones, mientras nuevos fermentos nacionalistas se afirmaban en el mundo árabe y la inmigración judía en Palestina ponía la premisas para el futuro conflicto árabe - israelí.
Después de la segunda guerra mundial, los países árabes del Mediterráneo (excepto la Palestina), llegaban a la independencia. Siria, Líbano y Jordania en el 1946; Libia en el 1951; Túnez y Marrueco en el 1956; Argelia en el 1962; el Egipto, formalmente independiente desde el 1922, se libró de la tutela británica y desde 1956 asumió el control del Canal de Suez. Con la independencia de Chipre (1960) y Malta (1964), aunque en el ámbito de la Commonwealth, la Gran Bretaña perdía sus dos ultimas posiciones en el Mediterráneo Oriental, mientras su permanencia en Gibraltar daba vida a una larga controversia con España. Al declino, sobretodo después de la crisis de Suez en el 1956, de la tradicional influencia británica y francesa en el Mediterráneo, se ha acompañado un importante crecimiento de la presencia estadunitense, en el cuadro de un mas general enfrentamiento con la Unión Soviética.
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| Situación arabe-israeli |
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El principal factor de tensión después de la segunda guerra mundial, ha sido el conflicto árabe – israelí, que se ha desarrollado a partir del 1948 con el termino del mandado británico de Palestina y el nacimiento del Estado de Israel. Entre las consecuencias de este conflicto hay que incluir también el cierre del canal de Suez (1967 – 1975). La importancia de este canal, y más en general, del Mediterráneo Oriental como vía de acceso al Oriente Medio, ha resultado ser cada vez más conexionada a los recursos petroleros de la región. El acentuado interés para esta región por parte de los Estados Unidos y de sus aliados europeos ha contribuido, sobretodo después de la caída de la Unión Soviética a principios de los años 90, a un desplazamiento hacia el sur del área de interés de la OTAN, con un consiguiente crecimiento de la importancia del Mediterráneo y del papel de los Estados costeños entre los miembros de la alianza.
Un momento importante ha sido la Convención de Barcelona del 1995, con la cual 27 países de la Unión Europea y del Mediterráneo han adoptado conjuntamente una orientación hacia la cooperación, entendida para ofrecer una nueva dimensión a sus relaciones, con el objetivo de crear un Área mediterránea de libre intercambio (partnership euro mediterránea).